El cabello tiene un significado especial para las mujeres y cortarlo suele ser una decisión difícil pero no imposible, en especial si este acto trae alivio a nuestros seres queridos, como es el caso de Ana Paola Romero, de 16 años.

Cuando Ana se enteró de que su abuelo había enfermado de covid-19 y necesitaba un tanque de oxígeno para sobrevivir, hizo todo lo que estaba en sus manos para comprarlo: vendió su larga cabellera.

Chica sosteniendo su propio cabello cortado entre las manos; Vendió su cabello para comprarle un tanque de oxígeno a su abuelito

Desde hace dos meses, Ana vive con sus abuelos Santa y Jesús. Ellos la apoyan incondicionalmente, le brindan amor, seguridad y un techo.

Ana cuenta que su abuelo enfermó debido a un brote de coronavirus que hubo en su familia. Sus niveles de oxigenación bajaron a 40 y los médicos les advirtieron que no debían descender de 90 o podría tener graves consecuencias. Conseguir un tanque de oxígeno era primordial y todos en casa estaban preocupados por conseguir el dinero necesario para comprarlo. Entonces le preguntó a su hermana si podía tomarle una fotografía para compartirla en Facebook y vender su cabello.

A mí siempre me ha gustado tener mi cabello largo, creo que físicamente es lo que más me gustaba de mí. Lo cuidaba mucho, tardé dos años para tenerlo así de largo, abajo de la cintura.

… Mi cabello medía 73 centímetros desde la raíz. Usaba un champú artesanal para el crecimiento que mi mamá vendía y cremas para peinarlo. Era muy cuidadosa al cepillármelo y duraba horas frente al espejo haciéndome mil peinados que aprendí en YouTube.

chica muestra su antes y después de cortar su cabello por una buena causa; Vendió su cabello para comprarle un tanque de oxígeno a su abuelito

Me pagaron 2 mil 500 pesos (126 dólares) y ese dinero se lo di a mi tía para los gastos de mi abuelito. Se compró el cilindro del oxígeno, pero en menos de dos horas se fue (el oxígeno) porque se puso el fluido a máxima capacidad para nivelar su oxigenación.

Yo prefiero perder mi cabello a perder a mi abuelito. De todos modos, el cabello vuelve a crecer. La familia gastó cerca de 40 mil pesos (aproximadamente 2 mil dólares) en medicamentos, oxígeno y atención médica. Se adaptaron para poder afrontar la situación. Lo que necesitamos con urgencia es conseguir un concentrador de oxígeno y un tanque con mayor capacidad.

Mi abuelo es muy alegre, le gusta mucho bailar. De hecho, siempre nos quiere sacar (a bailar), pero por vergüenza nunca quisimos. Ahora que se recupere voy a bailar con él.

Con el apoyo de otros internautas, Ana logró vender su cabellera y ayudar a su abuelito, quien seguramente estará orgulloso de ella.

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