Cuando en el equipo de Maison Deux surgió la idea de lanzar una colección de cochecitos de diseño para niños, vinieron a la mente diferentes diseñadores; una colección de creadores que reunían las características apropiadas para dar a luz a este proyecto con garantías de éxito. Finalmente, el premio gordo recayó en Lex Pott: el diseñador no solo encajaba con la línea esencialista de la firma, sino que cumplía un requisito que, si bien no era imprescindible, podía ser muy beneficioso para el proyecto: acababa de ser padre por primera vez.

El cochecito, reducido a su mínima expresión.

Y con este espíritu entusiasta, el creador holandés se lanzó a diseñar esta colección de juguetes, la Solid Cars Mini’s. Una línea minimalista y orgánica de objetos en la que se huye de los materiales tradicionales de los cochecitos para niños y se apuesta por un único material, 100% ecológico: la madera.

Reducir un coche a su mínima expresión era el objetivo de Lex Pott desde el principio, y que plasmó en el resultado: tres cochecitos formados por un único cuerpo y cuatro ruedecitas en los que la única licencia decorativa es el color. Las combinaciones cromáticas de los Solid Cars Mini’s son expresivas pero sutiles: verde y amarillo, negro y azul cielo y tono natural y rojo.

El packaging también sigue una línea esencial.

Lex Pott tiene un método de trabajo muy intuitivo. Se podría decir que el diseñador holandés trabaja “en crudo”. Prescinde de las capas superficiales y reduce los objetos a prácticamente su esencia. Y siempre utiliza materiales naturales, como la madera o la piedra. Esta colaboración confirma, una vez más, la línea trazada por Pott en el mundo del diseño: la colección conecta al niño con el buen diseño y los materiales honestos y le da los elementos imprescindibles para que el resto corra de su imaginación.

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