En la psicología del color, el verde se asocia a la salud, la naturaleza y la paz. La interiorista Fiona Lynch ha querido conjugar estas sensaciones en la reforma de un apartamento de 150 metros cuadrados en St. Kilda, un barrio a seis kilómetros del distrito financiero de Melbourne. Los propietarios son una joven pareja que vive en una casa de campo pero que por motivos laborales se desplaza a menudo a la metrópoli australiana, por lo que buscaban allí un lugar donde poder descansar de su ajetreada actividad. El apartamento se encuentra en un edificio de los años noventa de estilo brutalista. El trabajo de la interiorista ha consistido en “suavizar la arquitectura a través de espacios amables vestidos con materiales ligeros y luminosos y colores relajantes”. El verde se despliega en el mobiliario, en las cortinas, en las vetas del refinado mármol que reviste la cocina y en la ejemplar integración de un macizo de plantas en el balcón en el espacio interior. Para Fiona, “la escala compacta del apartamento nos ha retado a explorar soluciones de diseño inventivas para crear una sensación de generosidad espacial”.

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