Por suerte, el edificio que los barceloneses están habituados a ver en un tramo privilegiado de la avenida Diagonal no fue derribado (como se temió) y sí rehabilitado por el prestigioso arquitecto brasileño Marcio Kogan con la colaboración de José Caireta, cofundador de Squircle Capital, promotora del proyecto –y responsable también del interiorismo junto con el propio estudio–. Es conocido como Winterthur porque fue sede durante años de esa compañía de seguros.

Cuando, hace un tiempo, el edificio apareció envuelto en una de esas lonas miméticas (que reproducen la estructura limpia de las fachadas) hubo ocasión de detenerse y observarlo ya que la vista acostumbrada a lo cotidiano es, dicen, una forma de ceguera. Recordemos a Marc-Joseph Saugey, el arquitecto suizo que lo proyectó, en los años sesenta, con sus formas curvas y sus famosas “cejas” sobre cada ventana, redondeando una de las esquinas de la plaza Francesc Macià, en estilo rotonda. Las vicisitudes del negocio inmobiliario han permitido que el edificio siga en pie y, aún mejor, que se haya producido el encuentro entre dos mentalidades arquitectónicas.



Como un narrador que se adapta el punto de vista de su personaje, el brasileño Marcio Kogan ha asumido como propias las formas curvas ideadas por el suizo y elaborado a partir de allí el proyecto de transformación de lo que fueron ocho plantas de oficinas en viviendas de lujo. Esta es una de ellas, abierta, como todas, al espectáculo de la calle. Detrás de esa línea acristalada curva de cincuenta metros de longitud, los interiores se configuran a su semejanza, dentro de su órbita circular.

Paseemos por esta ancha franja alfombrada del salón que discurre entre la línea de las ventanas y la pared forrada en madera. Un paseo de múltiple interés para la mirada. Al otro lado de los cristales, las vistas urbanas. La ciudad penetra en el interior, que a su vez tiene estilo propio, dentro del dibujo original. Una combinación cromática graduada (azules, verdes, castaños…) y materializada en texturas suaves (tapizados, maderas) caracteriza este espacio de salones como perfecto escenario para una sociabilidad atemperada, experta en el confort.

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