Bautizado por algunos como el Leonardo da Vinci del siglo XX, Richard Buckminster Fuller (1895-1983) fue una mente preclara que supo ver antes que nadie los desafíos que el modo de vida capitalista y sus ramificaciones en el urbanismo, la educación y la gestión del planeta plantearía en el siglo actual. De hecho, está considerado uno de los primeros activistas medioambientales, porque también fue precursor en el estudio de la eficiencia energética y de los materiales en el campo de la arquitectura, la ingeniería y el diseño.

El Espacio Fundación Telefónica de Madrid nos permite acercarnos a esta figura trascendental en la exposición “Curiosidad radical. En la órbita de Buckminster Fuller” que acoge del 16 de septiembre al 14 de marzo de 2021 y que podrá visitarse de forma gratuita. Más de 14 instituciones internacionales han colaborado con sus aportaciones para conformar una muestra de cerca de 200 piezas.

La exposición, comisariada por Rosa Pera y José Luis de Vicente, se articula en nueve ámbitos que recorren los principales ejes de investigación, innovación y desarrollo de Buckminster Fuller en torno a ideas para “hacer que el mundo funcione, para el 100% de la humanidad, en el menor tiempo posible, a través de la cooperación espontánea, sin ofensas ecológicas o la desventaja de nadie”, premisa que guió la vida de Fuller y aplicó en todos sus ámbitos de experimentación. Retomando su actitud, sus inquietudes y procedimientos, la muestra incorpora también propuestas de creadores contemporáneos y coetáneos que siguieron los vectores de sus ideas mediante la práctica de la arquitectura, el arte y el diseño.

La muestra pretende ser un proyecto global que ayude a comprender todas las esferas del personaje. Para ello, la exposición “Curiosidad radical. En la Órbita de Buckminster Fuller” va acompañada de una serie de actividades gratuitas de difusión cultural para todo tipo de públicos, incluyendo talleres, un reto educativo y un podcast sobre su figura que complementan la exposición y ayudan a comprender y descubrir el universo de Fuller y sus ideas para mejorar el mundo.

Defensor a ultranza de las posibilidades de la tecnología para mejorar la vida de las personas, el arquitecto y diseñador estadounidense fue también un pionero de la conciencia medioambiental. Sus llamadas de atención sobre la necesidad de actuar con responsabilidad para que nuestras acciones no amenacen el futuro de la nave espacial Tierra, como a él le gustaba decir, su exploración de la eficiencia energética y de hacer más con menos, la permeabilidad de ideas entre distintos ámbitos y disciplinas, y la biomimética o emulación de las formas de la naturaleza son antecedentes directos del moderno concepto de sostenibilidad.

Fuller mantenía que para poder cambiar el mundo había que llevar a cabo una “Design Revolution”, es decir, un cambio radical y sistemático en la visión y en el funcionamiento del planeta. Así, consideraba que había que cambiar de raíz la manera en la que nos situamos en el universo. Él se autodefinía como “Comprehensive Anticipatory Design Scientist”, una suerte de diseñador científico (y viceversa) con capacidad para anticipar soluciones en base al conocimiento comprehensivo del universo. Su rastro es perceptible en procesos tan actuales como la construcción de viviendas ligeras, estandarizadas y de emergencia, la economía circular, la arquitectura basada en la eficiencia energética o la manera de trasladarse de un lugar a otro.

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