Escoger el color del año es una decisión más meditada de lo que parece. Implica el estudio de muchas variables por parte de profesionales expertos. El Instituto del Color Pantone y captadoras de tendencias como Hella Jongerius o Li Edelkoort saben cuál será el color del año y las firmas las escuchan, conocedoras de que el 80% de la decisión de compra de un producto se basa en el color.

La diseñadora Hella Jongerius lleva toda la vida estudiando cómo se comporta el color, ya sea desde dentro de empresas con una gran personalidad como Vitra o por cuenta propia. Y, desde su punto de vista, el mundo sufre de anorexia en temas de color. Un observador con cierta sensibilidad para el color puede apreciar hasta 100.000 matices diferentes. Por eso no deja de sorprender que la mayoría de nosotros nos movamos en una horquilla cromática infinitamente menor. Una de las claves que explicaría los motivos de este comportamiento conservador sería la que apunta la propia Jongerius. La diseñadora asegura que necesitamos por lo menos diez años para incorporar un color a nuestras vidas.



El analista de tendencias y asesor de Pantone David Shah dice que hay dos tipos de tendencias: por un lado las globales, que van asociadas a los cambios sociológicos y el consumo, y por el otro las sutiles, que pivotan alrededor de la película o el spot del momento. El anuncio del color del año por parte de Pantone forma parte de las primeras, y este año todos los estudios desarrollados por esta empresa con sede en Nueva Jersey han llevado a nombrar el Classic Blue como color del año. “Vivimos en una época que exige confianza y fe”, argumenta Leatrice Eiseman, gurú del color y directora del Instituto Pantone. “Y esta clase de confianza y constancia es la que expresa el Classic Blue, un tono sólido y fiable”.
Las firmas de decoración, moda y complementos, conocedoras de lo importante que resulta el factor color para sus clientes a la hora de escoger un producto, se afanan en producir piezas en este azul clásico, aunque también saben que doce meses es mucho tiempo para apostarlo todo a una sola carta.

Dice David Shah que en los últimos años se está imponiendo el blanco y negro. El reputado analista afirma que “hasta hace poco, todo se movía en el terreno del centro, mientras que ahora, las modas se van hacia los extremos, hacia los polos opuestos”. Aún así, Shah también percibe un retorno a los colores pastel, unos tonos que triunfan porque están asociados a la salud, nuestra principal preocupación. Para Li Edelkoort, otro gran oráculo de lo que está por venir, “el folcklore será la tendencia que asome en el horizonte de los años venideros”. Según Edelkoort, en el futuro incorporaremos naturalmente los materiales, las texturas y los colores únicos de cada región.

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