Hace años, Hannes Meyer y Walter Gropius revolucionaron el mundo de la arquitectura fundando la Bauhaus, la escuela que inspiraría a las generaciones posteriores. Ahora, la firma Güell-Lamadrid rinde homenaje a estos creadores fundamentales con una colección de dos tejidos modernos y contemporáneos al mismo tiempo, que combinan a la perfección y que llenan de luz la casa.

Con nuevas formas, rompiendo con la convención, la colección Bauhaus de Güell-Lamadrid está formada por dos tejidos en tonalidades que van desde los azules hasta los grises y los oros.

El tejido Meyer debe su nombre a Hannes Meyer, el director de la escuela Bauhaus e inspiración del movimiento, un visionario. Güell-Lamadrid recrea un efecto pixelado en tonos azules, grises, verdosos, crudos, piedra y oros.

Hennes y Gropius combinan a la perfección.

El tejido Gropius se llama así por el gran Walter Gropius, el fundador de la escuela. El arquitecto que, junto con Meyer, creó una nueva forma de concebir y entender el arte, el diseño y la arquitectura. El motivo aglutinador de esta colección es un dibujo geométrico de inspiración retro en terciopelo labrado de viscosa.



Hennes y Gropius, en tonos azulados.

“Arquitectos, escultores, pintores… debemos regresar al trabajo manual. Establezcamos, por lo tanto, una nueva cofradía de artesanos, libres de esa arrogancia que divide a las clases sociales y que busca erigir una barrera infranqueable entre los artesanos y los artistas”, dijo Walter Gropius.

Con el lanzamiento de estos dos nuevas tejidos, Güell-Lamadrid también quiere rendir tributo a una diseñadora fundamental: se trata de Anni Albers, y, de esta forma, recordar la labor que ejerció. Porque afirman que, cuando en la Bauhaus la relegaron a diseñar tejidos por considerar que una mujer debía estar en un departamento “menor”, habría que plantearse si esta injusticia absurda propició que, posteriormente acabara, junto a su marido Joseph Albers, siendo la primera diseñadora gráfica de la historia en exponer en el MoMA de Nueva York.

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