Ignacio Uriarte lo reduce todo a X, Y y Z

Decía el pensador anarquista Bob Black que “nadie debería trabajar jamás”. “El trabajo es la fuente de casi toda la miseria existente en el mundo. Casi todos los males que se pueden nombrar proceden del trabajo o de vivir en un mundo diseñado en función del trabajo. Para dejar de sufrir, hemos de dejar de trabajar. Eso no significa que tengamos que dejar de hacer cosas. Significa que hay que crear una nueva forma de vida basada en el juego: en otras palabras, una revolución lúdica”.

Ignacio Uriarte ha encontrado en el arte su revolución lúdica. Cambió su trabajo en una empresa por el taller y en él encontró espacio para dar salida a la exactitud matemática que encontramos en todas sus obras. Sobre la monotonía, lo cotidiano y lo repetitivo del trabajo, el artista reflexiona en X,Y, Z, un conjunto de piezas de naturaleza abstracta, conceptual y minimalista que explica varios de los patrones, formas y geometrías empleados en el estudio de las matemáticas.

'Dos rectángulos y un círculo'.

Son obras inéditas de naturaleza abstracta, conceptual y minimalista como el dibujo, la instalación o el arte sonoro, incluidas en la decimosexta edición del programa Conexiones del Museo ABC.

'Tres círculos'.

Arte de oficina, como así le llama el propio Uriarte, está desarrollado con medios rudimentarios como folios, fotocopias, bolígrafos, lápices, típex, impresoras, máquinas de escribir… materiales que le sirven para tratar temas como la repetición, los sistemas ordenados y la monotonía.

'Dos rectángulos y un círculo'

X, Y, Z son los tres ejes en los sistemas de representación espacial y el nombre convencional de las ecuaciones y formulación matemática. También reproducen los esquemas básicos que organizan formalmente los dibujos que forman parte de este programa: simetrías, zigzags, dobleces, pliegues en espiga, flechas… Además, la muestra parte de dos piezas para entablar un diálogo: Pintura Blanca (1970), del pintor Gerardo Rueda, y Aguinaldos, del ilustrador y humorista gráfico Mecachis. Descomponiendo ambas ha llevado a cabo un análisis a través de su dibujo abstracto, lineal, geométrico y reduccionista.

'Dos rectángulos y un círculo'

Junto a estos dibujos, realizados en negro sobre blanco, destaca una pieza sonora compuesta a partir del ritmo producido por las teclas de seis modelos distintos de máquinas de escribir que siguen la misma partitura, así como un par de instalaciones realizadas con folios en blanco plegados milimétricamente que recubren la pared dibujándola con el ritmo de sus sombras, desconcertando al espectador.

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