Los ecos de un espacio que en el pasado acogió obras de arte resuenan todavía en esta reforma que Martín Lejarraga Oficina de Arquitectura ha realizado en el puerto de Cartagena. La fachada de la nave, cerrada inicialmente, se abre por completo para permitir la entrada fluida de luz y de aire al interior, que se desarrolla como una sucesión de estancias comunicadas entre sí; un espacio continuo que no se divide mediante muros ni tabiques, sino con diferentes alturas, piezas de mobiliario y algunas cortinas. Los dos niveles diferencian las zonas de estar y de descanso. Desde el inicio del proyecto se escogieron y definieron con detalle todos los acabados y elementos que componen los diferentes ambientes: desde los materiales de terminación, las instalaciones, el mobiliario y la iluminación, que producen la atmósfera final de la casa, cómoda y flexible.

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