La integración en el paisaje es una de las máximas que persiguen los arquitectos contemporáneos a la hora de diseñar sus casas. Como mostró de forma magistral Frank Lloyd Wright con su Casa de la Cascada, el entorno puede ser el motor de una edificación, el leitmotiv, la inspiración más importante para un creador. 

La historia de la arquitectura está llena de casas acopladas al paisaje, y la casa Bahía Azul de Felipe Assadi y Francisca Pulido estaría en el top ten de esta categoría. Aparece como una roca más sobre el acantilado y, en ella, se desarrollan diferentes semi-niveles que hacen que, por dentro, funcione como una casa convencional. La vivienda es una caja sintética y abstracta con una serie de vanos que siguen el peculiar desnivel del terreno. 

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