Por eso, muy a menudo Shirō intentaba representar no solo la pieza, sino también las muchas ondas misteriosas que se producían alrededor.
Nacido en Tokio, en 1934, los materiales fueron fundamentales para el trabajo de Shirō Kuramata. Su paleta fueron las diversas cualidades que exhibe la materia: reflectividad, transparencia, translucidez, opacidad, tactilidad.

El tema no es que se desconozca la forma, solo que el material es la voz; el material es el contenido de sus muebles.
Hay que decir que Japón tiene una cultura visual muy sofisticada, la continua unificación de la artesanía y el arte trasciende algún tipo de economía espiritual.
Por ello, cuando se habla del trabajo de Kuramata como “centrado en la materia”, se refiere a una extensión de esta historia. Con cada pieza de su mobiliario, no hay separación entre construcción, forma, interioridad, materiales; todo es una sola cosa. Kuramata se formó primero como arquitecto, pero dejó sus estudios a principios de la década de 1950 para trabajar en Teikokukizai, una empresa de muebles japonesa. A principios de los 60, se mudó a los prestigiosos grandes almacenes Matsuya. Desde el momento en que abrió su propio espacio de diseño en 1965 hasta su muerte en 1991, fue una fuente incesante de las propuestas más progresistas. Kuramata trabajó con Vitra, Cappellini, Memphis y, por supuesto, muchas empresas con sede en Japón. También tuvo una relación estrecha con Issey Miyake, diseñando la mayoría de los interiores de sus boutiques en todo el mundo.

Aunque, tal vez por lo que realmente es conocido es por su silla Miss Blanche (cuatro patas de aluminio anodizado que sostienen un asiento y respaldo de resina acrílica transparente, en el que se suspenden una multitud de rosas de papel) y su silla How High the Moon (hecha completamente de malla de acero). Ambas sillas encarnan lo que Sottsass llamó las “vibraciones misteriosas” de Kuramata.
Con todo, nos viene a la cabeza la cita del escritor japonés Haruki Murakami, sobre su escritura y perspectivas relacionadas. Si uno reemplazara la palabra “escritor” por “diseñador”, resumiría correctamente el trabajo de Kuramata:
“Tienes que soñar intencionalmente. La mayoría de las personas lo hacen cuando están dormidas. Pero para ser un escritor, tienes que soñar mientras estás despierto, intencionalmente”.

©











Loading...