El artista italiano Gaetano Pesce recibió el encargo de actuar una hectárea de olivos en la campiña de Carovigno, en Puglia (Italia), diseñando dos casas de vacaciones alegres y desprejuiciadas. Viniendo de Caterina Tognon Arte Contemporaneo, decidió que fueran los retratos de la propia galerista (Caterina) y su esposo. Así que no podía huir de los recursos expresivos, empezando por el color de la fachada: rosa ella y azul él.

Habitual colaborador de B&B Italia, Vitra y Cassina, además de investigar en el arte cinético y trabajar en teatro y cine, Pesce desplegó todo su talento transversal junto a los arquitectos Gabriele Pimpini y Cosimo Cardone, de Studio Talent. Las casas Pescetrullo están revestidas de poliuretano teñido, un polímero dúctil que se suele usar de aislante. No en vano, el trabajo de Pesce ha consistido a menudo en la investigación de nuevos materiales; con el poliuretano ya experimentó en los años 70. Aplicado a la fachada de una casa, demuestra propiedades térmicas pasivas, requiriendo poca calefacción durante el invierno y, a la inversa, se enfría rápido en verano.

Las casas se concibieron para vivir como en un barco, pasando más tiempo sobre cubierta acompañado de sus dos “rostros”. Todo invita a disfrutar de un momento distendido: con acceso desde el exterior, los baños están revestidos con azulejos de espejo de 150 x 150 mm, recordando a una bola de discoteca gigante. Rodeadas por un mar de olivos centenarios, se pueden alquilar durante todo el año, aunque eso sí, hará falta un espíritu muy libertario. Con una gran mesa de comedor al aire libre, una piscina alargada como una calle –ideal para hacer largos–, un ubérrimo huerto y un programa de arte curado por Caterina Tognon, la oferta, al menos por unos días, resulta muy tentadora.

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