01. Darle el protagonismo a la TV

A veces es inevitable disponer de una en nuestro hogar, pero no podemos permitir que presida nuestro salón. Para matricula de honor, lo suyo es disponer de una TV room. Si no es así, podemos disfrazarla con una obra de arte o un espejo que la camufle mientras está apagada.

Otro tema es la distancia con el sofá. Los televisores actuales ofrecen una buena calidad de imagen, así que hay que respetar una distancia mínima de 1,5m.

Además, se debe evitar colocar el televisor en paralelo a la ventana para eludir los reflejos en la pantalla.

02. O no ofrecérselo a la mesa de centro

Tiene mucho peso por el lugar central que ocupa en la estancia, debes poder llegar únicamente estirando el brazo, sentado desde el sofá. De la misma manera, hay que respetar un hueco de 50-60cm entre el sofá y esta mesa. Tampoco puedes juntarla demasiado porque no será cómodo el acceso ni el paso. Si tu salón es mini, la puedes sustituir por un par de mesas auxiliares.

03. Pegarlo todo a la pared

Es cierto que puede parecer más grande, pero corremos el riesgo de que el espacio central quede vacío. Si tu salón es amplio, puedes colocar el sofá en medio, y que sirva para separar ambientes.

Este sofá es una nota de color y deja respirar las paredes.

04. La iluminación fría

Hablamos de temperatura de color, que se mide en grados Kelvin (K) y es la responsable de que puedas sentirte a gusto en casa. Para el salón/comedor, elige siempre fuentes de luz cálida —por debajo de los 3.300K—, así no te equivocarás.

De la misma forma, es fundamental distribuir bien los puntos de luz, más allá de la luz general del techo: para la lectura, para la siesta, para cuando vienen amigos…, al menos en tres de las cuatro esquinas de la habitación.

05. No dejar entrar la luz natural

O taponar su entrada con muebles. Cuanta más cantidad de luz natural haya en el salón, más amplio parecerá, así de simple. Huye de las cortinas demasiado opacas y de los sofás delante de la ventana.

06. Elegir mal las obras de arte

Después del sofá y el color de las paredes, estas son las que ofrecerán la personalidad a la estancia. Por lo que intenta esquivar las clásicas láminas de Brigitte Bardot, Warhol o Kate Moss. Si lo que preocupa es la economía, hay webs que representan artistas noveles a precios económicos.

07. Cargar demasiado las paredes

Cuadros, baldas, estantes, papel pintado, espejos… Un consejo: economiza. Si la pared cuenta con papel pintado, por ejemplo, ya está decorada, no necesitas mucho más. Si está pintada, puedes cargar más un frente, pero entonces deberás dejar despejados otros para compensar. Un cuadro de grandes dimensiones, una lámpara de pie o un espejo llena de manera limpia y ordenada, más que una composición con varios cuadros o láminas.

08. Temer el color

Crear una base neutra es un clásico atemporal, pero no olvides introducir notas diferenciadoras para prevenir un salón soso.

Juega con con los textiles y los tonos. Elige hasta un máximo de tres colores y combínalos en los cojines y alfombras.

Aquí se huye de los tonos neutros de una manera muy sosegada y prudente.

09. Todo del mismo estilo

Como en el vestuario, una habitación decorada con todos los muebles de la misma colección, es aburrida. No hay dinamismo. Aunque la mayoría de las piezas del mobiliario deben estar en consonancia, apuesta por alguna diferente que aporte el plus. Prueba con la mesa auxiliar o un sillón.

Esta silla es la pieza que grita 'diseño' en voz alta.

10. No sacarle provecho a las alfombras

Son fantásticas para distribuir los ambientes, pero solemos pecar de utilizarla pequeñas para que no coman espacio.

La alfombra debe cubrir bien. Olvídate de la alfombra que solo tiene encima la mesa de centro, hará que la sala se vea mucho más enana.

Las alfombras generosas, por favor.

©











Loading...